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Re 19, 16b. 19-21
La llamada de Eliseo (1
Re 19,19-21) pertenece a antiguos relatos
de la tradición sobre Eliseo, pero
denota un estadio posterior. La expresión
“ponerse a servicio de” o “ponerse
a órdenes de”, que concluye
esta pequeña escena, posibilita la
ubicación de Eliseo en un contexto
más amplio; es usado también
para la sucesión de Josué
respecto a Moisés (Ex 24,13; 33,11;
Núm 11,28; Jos 1,1), y para Eliseo
en 2 Re 4,43; 6,15. Se trata de una “actividad
honorífica” para el siervo,
en este caso suceder a Elías en su
misión profética. Estamos
históricamente en el s. IX, y Eliseo
se comporta como continuador de Elías.
Sin dudar se pone en dirección señala
por Elías.
La
palabra comunicativa que libera:
La incidencia de Dios en la vida del creyente
habitualmente no es el resultado de una
acción totalmente exterior que permite liberarse
al mismo improvisamente de sus pesadumbres,
sino que llega después de un camino interior,
que ayuda despojarse de cuanto le enmascara.
Ponerse en camino exige aceptar la novedad,
novedad que suele diseñar Dios conjuntamente
con la persona, renovando así su corazón.
Cuando ésta se abre a Dios, puede entender
la aventura que es capaz recorrer apoyado
en Dios, como Eliseo.
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Sal 15,
5. 8. 9-10. 11
El salmo 15 es un canto
a la confianza y entrega a Dios, porque
no conoce la corrupción a quien
se apoya en El. El Sal se compone de tres
partes: Antífona introductoria
(v.1), profesión de fe en Dios
(v.2-6: sí a Dios, no a los ídolos),
el sendero de la vida que Dios dona (v.7-11).
El salmo 15 no es una
confesión explícita de la
fe en el destino individual final. Contiene
una teología magnífica sobre
el más allá, pero expresada
en forma poética. La escisión
entre el presente y futuro no encaja en
el enfoque unitario bíblico. El
salmista tiene una conciencia del eterno,
que en un sentido genuino la “vida
divina”, está ya infiltrado
en su presente. Podemos decir en términos
actuales que estamos ante una escatología
realizada o presencial. Dios fortalece
nuestro aquí y ahora frente a posibles
desconciertos o callejones sin salida
de la vida.
Palabra
de ánimo: A veces se puede perder
el ánimo ante la vida, bien sea porque
se ven situaciones amargas, que minan
nuestras ilusiones. En el mensaje del
salmo se puede comprobar la cercanía de
Dios en estas circunstancias. “Dios enseña
el camino de la vida”, es decir, nos ofrece
un itinerario en la vida bajo un prisma
ético. La presencia de Dios nos ayuda
a tener confianza en nosotros mismos,
no obstante las dificultades inherentes
a la vida. “Nos sacia de su alegría”,
en otras palabras, la fe en Dios nos posibilita
caminar serenamente con corazón sereno,
no ahogarnos en los sobresaltos o zigzags
de la existencia, adquiriendo ésta otra
dimensión, más auténtica.
Gál
5, 1. 13-18:
Pertenece esta sección
a la parte exhortativa de la carta (Gál
5,13-6,10), y desde el punto de vista
retórico los v.13-15 representan
un nuevo apóstrofe de la carta,
a yuxtaponer a las secciones de Gál
1,6-10; 3,1-5; 4,8-11. Su tono es menos
duro que los anteriores, tal como se desprende
del recurso al término “hermanos”,
ausente en los anteriores. El reproche
del v.15 es más suave que los precedentes
en Gál 1,6; 3,1-4; 4,9-11. Parece
más una exhortación general
que un reproche para una situación
concreta, y como si el contraste entre
Pablo y los gálatas en esta última
parte de la carta perdiese dureza, cediendo
el puesto a una actitud más positiva
que permita a los destinatarios seguir
en la vida guiada por el Espíritu.
Pablo aquí ilustra
la vida del cristiano con las categorías:
carne y espíritu. Con la primera
piensa sin más en la vida humana
como tal, y apunta a una vivencia según
el espíritu, en cuanto es conducido
por éste para producir los frutos
sugeridos por él. Pablo piensa
en la libertad, en la plena realización
de sí mismos. La libertad verdadera
no es un arbitrio, ni una ausencia de
ley. El espíritu de Cristo es fuerza
vital que nos hace capaces de amar al
prójimo como a uno mismo, no tiene
espacio el egoísmo.
¿La
libertad de la existencia es posible?
Sí, siguiendo las pautas
del Espíritu en nosotros, indicadas
por Pablo a continuación, es decir,
Gál 5,19-25: leámoslos;
son una auténtica radiografía
en positivo y negativo de las actitudes
y comportamientos humanos. Si nos apoyamos,
y abrimos al Espíritu, que actúa
en nosotros, podremos encauzar tantas
situaciones, de lo contrario sucumbiremos.
La presencia del espíritu fortalece
nuestra tesitura de vida, y nos da lucidez
para juzgarnos personalmente.
Lc
9, 51-62:
Marca el inicio del “viaje”
de Jesús a Jerusalén, lugar
de su inmolación, y, sabiéndolo,
camina decidido hacia la ciudad santa,
y a quién desea seguirlo le exige
dejarlo todo, y romper radicalmente con
un mundo de muerte.
Jesús al inicio
de su ministerio había sido rechazado
por sus paisanos de Nazaret (Lc 4,16s),
y ahora en la epata decisiva de su misión
no es acogido por los samaritanos: son
preludios de la bofetada final de los
judíos en Jerusalén. El
estilo de tinte semítico demuestra
el origen arcaico de la fuente usada por
Lc. Aquí comienza la larga sección
de Lc 9,51-19,27 con una referencia al
evento central de la misión de
Jesús, el misterio pascual. Jesús
toma la decisión de ir encuentro
a la muerte con la actitud del siervo
sufriente, seguro de tener la asistencia
divina. El ev. de hoy se compone de secciones
aisladas, que han sido insertadas en esta
cornisa del seguimiento de Jesús,
acentuando un seguimiento incondicionado
y decidido, a imitación el maestro.
Quizás Lucas reproduzca el tenor
original.
¡Nada
de medias tintas! En el tercer
logion (v.61-62) presenta analogías con
la llamada de Eliseo, a quien Elías le
concede el permiso de ir a despedirse
de los suyos (1 Re 19,19s). Sin embargo,
el Señor busca una respuesta incondicional,
no consiente valoraciones a largo plazo,
intermitentes o ambiguas, sino una decisión
en firme. El arador que mira hacia atrás
no puede trazar surcos rectos. Así, quien
mezcla intereses personales no obtiene
la plena comunión con el Maestro. ¡Vamos
al fondo de la cuestión!
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